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La transmutación del espíritu

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Ante un espejo mi espíritu se contempla.  En la noche sin luna, solo las estrellas contemplan nuestra imagen. Buscamos reconocernos en ella.  No nos reconocemos en el reflejo, pero seguimos siendo los mismos.  ¿Cuánto dolor es cada alma capaz de soportar? La transmutación está por comenzar.  Deja atrás toda vanidad, toda arrogancia, la Vida llama a su prueba contundente. Uno, dos, tres, los pasos son contados en el piso.  Nos adentramos en lo profundo de la mente, nada escapa al ojo avizor que revisa el recuerdo.  ¿Dónde falló? Se deseó al inicio, se quiso al final. Todo estalla. Duda, miedo, dolor. El puente colapsa, los extremos se separan. El sentimiento une, la emoción aleja. El corazón calla, la mente habla. Las imágenes buscan alivio, dirección. Todas corren a negro.  ¿Por qué te alejaste? Ahora viene el silencio, viene el vacío. Todo calla,  hace frío. Figuras de piedra guardan el camino, pero no hablan, solo miran...

El Corazón del Universo.

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El corazón es morada de nuestros más profundos secretos. Unos dirán, a despecho, que es el inconsciente el Guardián de los Secretos, pero ¿qué no es imagen más poética, y por ello quizá más precisa para describir asuntos y cosas arcanas como estas, referirse al corazón como la Morada Última de las ambiciones y deseos más profundos de los hombres? El corazón es el Pergamino Ancestral donde se redacta el Hilo del Destino, donde cada línea se entrelaza con las Líneas Pasadas y Venideras y se crean nuevas e infinitas líneas cada vez más complejas e impredecibles y a la vez trazadas desde el Principio de los Tiempos.  El corazón es el Lienzo Interminable donde se entretejen todos los sueños de la Humanidad, los más sublimes, los más humildes, los más oscuros, los más antiguos, los sueños de gloria, los sueños de bondad, los sueños de justicia, de búsqueda de libertad. El corazón es la Nave Audaz con la que surcamos las Tinieblas de lo Desconocido, en la que nos acompañan dos t...

La llama que arde en mí.

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Una llama empezó a arder en mí un día de junio al final de la primavera. Una llama alimentada desde muy pronto con caras ilusiones y ensoñaciones venidas de lejanos mundos. Muy pronto, los cuentos de Medio Oriente, las fábulas y hazañas griegas, los cuentos de sangre de mi tierra, mexicas y mayas, los cuentos venidos de las tierras del dragón y de las del tigre de bengala. De todas partes fluyeron con los días y los años historias pequeñas y grandes. Las grandes historias de valor de los hombres iniciadas por pequeñas cosas, y las pequeñas historias que siempre han guardado las más grandes enseñanzas. Así mi llama alumbró mi alrededor, pero también pudo alumbrar mucho más allá. Pudo mostrarme lugares y épocas que mi geografía me habría impedido de otra forma. Sin lugar a dudas mi abuelo materno fue mi gran benefactor en este sentido. Fue quien me rodeo amoroso y con visión de muchas de estas historias, ya sea por los libros, o de viva voz. Oír su voz remontar los vuelos del ti...

Las palabras y las cosas.

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Hoy en día se percibe en las amplias mayorías un desdén por usar correctamente las palabras, por saber de dónde vienen, qué es lo que significan realmente. Esta época considera innecesario, una fruslería darse el tiempo para investigar las palabras. Lo ve como algo inútil. De nada sirve pulir demasiado el lenguaje, molestarse en elegir las palabras idóneas, si a final de cuentas nadie sabe qué significan y nadie escucha con atención. Y así andamos por la vida usando palabras, colonizando significados, imponiendo unos a otros, quedando despojados del legado ancestral que las palabras poseen y reduciendo nuestro lenguaje cada más, como hijos malcriados que dilapidamos la herencia ganada por los padres. Cada vez se reduce el número de palabras que se necesitan para describir el mundo y las cosas. Pero en aras de la practicidad –o en las alas de la ignorancia–, no percibimos el riesgo que supone esa reducción, pues entre menos palabras tengamos para describir el mundo, más incompre...

El pecado de las iglesias

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La jerarquía de muchas iglesias pierde toda autoridad moral para defender cualquier cosa en el momento en que, para conservar su poder e influencia sobre la gente, la manipulan mediante mentiras y falacias pseudocientíficas y se aprovechan de prejuicios e ignorancia para despertar miedo y odio ante lo que consideran diferente. Ante el ruinoso fracaso y desprestigio en el que las iglesias se encuentran actualmente por no servir más que a sus propios intereses y olvidar su deber con la gente, buscan un chivo expiatorio y lo encuentran en un grupo de ciudadanos que ha venido, con mucho esfuerzo, logrando igualdad de derechos y aceptación social. Ahí se encuentra lo inaceptable, lo incongruente y lo más despreciable de lo que están promoviendo las iglesias y grupos conservadores: primero mienten y manipulan, lo que va contra sus tan pregonados mandamientos, con ello movilizan al pueblo poniéndolo en contra de su propio pueblo, sus familiares, sus amigos, sus vecinos, en una inexcu...

Sobre la perseverancia

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E n esta noche húmeda, a la vera de una decisión trascendental, he aquí que me vuelvo a confrontar a fantasmas lejanos que pensaba yo que ya estaban exorcizados. ¿Cuándo insistir y cuándo cesar? Es una pregunta importante. Hay una línea divisoria entre la perseverancia, como esfuerzo racional y esperanzado en llegar a una meta, obtener un resultado o lograr un objetivo; y la terquedad, como ejercicio obcecado de una voluntad sorda derrochada de soberbia. Una gran parte de la así llamada madurez descansa sobre la habilidad para saber cuándo continuar y cuándo desistir. Y no muchos logran adquirir está virtud. La mayoría de los humanos hemos insistido en cosas que no cambiarán, no dejarán de ser o no sucederán. El costo es alto. En otras ocasiones, detenemos nuestros esfuerzos cuando quizá la meta ya estaba muy cerca, pero no lo sabíamos. Lo que es cierto que ante la perseverancia ajena nunca he podido dejar de conmoverme, pues es una prueba...

Lo mejor de uno

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Cuesta mucho llegar a ser quien uno realmente es. No importa cuán fácil e instantáneo lo quieran pintar los mercadólogos y el salvaje consumismo moderno con la venta de "estilos de vida", ser quien uno es resulta el proceso de creación, crisis y reconstrucción más complejo de la existencia humana. Nada se encuentra más a la mano y, sin embargo, tan difícil de alcanzar como el conocimiento de quién es uno. Entre uno y lo que uno es se pueden atravesar mil cosas: desde la infancia las expectativas de nuestro padres y familiares, primeros agentes de la sociedad en la mayoría de los casos, ya bien pueden -con la mejor de las intenciones muchas veces- crear una idea distorsionada de lo que somos al implantar costumbres, valores, principios y sobre todo, sancionando lo que les desagrada de uno y alentando lo que desean. Es como un árbol de bonsái al que se le poda para darle la forma deseada, incluso como muchos sabrán, se imponen alambres para que se acomode a la volunt...