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Sobre la perseverancia

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E n esta noche húmeda, a la vera de una decisión trascendental, he aquí que me vuelvo a confrontar a fantasmas lejanos que pensaba yo que ya estaban exorcizados. ¿Cuándo insistir y cuándo cesar? Es una pregunta importante. Hay una línea divisoria entre la perseverancia, como esfuerzo racional y esperanzado en llegar a una meta, obtener un resultado o lograr un objetivo; y la terquedad, como ejercicio obcecado de una voluntad sorda derrochada de soberbia. Una gran parte de la así llamada madurez descansa sobre la habilidad para saber cuándo continuar y cuándo desistir. Y no muchos logran adquirir está virtud. La mayoría de los humanos hemos insistido en cosas que no cambiarán, no dejarán de ser o no sucederán. El costo es alto. En otras ocasiones, detenemos nuestros esfuerzos cuando quizá la meta ya estaba muy cerca, pero no lo sabíamos. Lo que es cierto que ante la perseverancia ajena nunca he podido dejar de conmoverme, pues es una prueba...

Lo mejor de uno

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Cuesta mucho llegar a ser quien uno realmente es. No importa cuán fácil e instantáneo lo quieran pintar los mercadólogos y el salvaje consumismo moderno con la venta de "estilos de vida", ser quien uno es resulta el proceso de creación, crisis y reconstrucción más complejo de la existencia humana. Nada se encuentra más a la mano y, sin embargo, tan difícil de alcanzar como el conocimiento de quién es uno. Entre uno y lo que uno es se pueden atravesar mil cosas: desde la infancia las expectativas de nuestro padres y familiares, primeros agentes de la sociedad en la mayoría de los casos, ya bien pueden -con la mejor de las intenciones muchas veces- crear una idea distorsionada de lo que somos al implantar costumbres, valores, principios y sobre todo, sancionando lo que les desagrada de uno y alentando lo que desean. Es como un árbol de bonsái al que se le poda para darle la forma deseada, incluso como muchos sabrán, se imponen alambres para que se acomode a la volunt...

El día de la noche más oscura.

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Este es el día de la noche más oscura de mi vida. Hoy hace un año estuvo en peligro mi vida. 72 horas en terapia intensiva. Procedimiento quirúrgico y 10 días en el hospital. Si bien había ya tenido otros accidentes, nunca había tenido uno como este. El shock que significó para mí y mi familia fue enorme. Pareció para todo mundo más angustioso de lo que fue para mí, quien trataba de hacerme una idea de la magnitud de los hechos por las expresiones de los demás a mi alrededor, lo que de algún modo en lugar de espantarme me intrigaba. Incluso la displicencia errónea de una enfermera que me encomendaba a no sé qué divinidad me resultó más bien molesta que angustiante. No nos las damos de valientes, más bien la curiosidad nos sirvió de escudo ante lo inefable y disminuyó inicialmente su impacto. Pasamos todo con un cierto estoicismo, con mucha resignación, como quien sabe que la sentencia es injusta, pero la afronta con serenidad para no perder la poca dignidad que le queda a un ser...

La tercera vía de la masculinidad.

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Si hay oportunidad de generar una masculinidad diferente de los restrictivos patrones del machismo, de sus límites asfixiantes e impositivos, es entre los homosexuales. Pero incluso dentro de ellos habrá sus divergencias y sus exclusiones. Partamos de un hecho claro: la era de la masculinidad machista, negada a reconocer su ternura y a ser objeto -y no solo sujeto- del deseo, a construirse con base a lo que niega y lo que rechaza (lo femenino, lo homosexual y lo infantil), la masculinidad sorda, chovinista y autoritaria, parece haber llegado a su fin. Muy diversas causas motivan ello: sociales, culturales, políticas, económicas, etc, y valdría mucho hacer un análisis de ellas (sobre todo las económicas-comerciales), pero no será en esta ocasión, pues en esta entrega nos interesa más bien hablar de una perspectiva y una problemática que surge a partir de que vislumbramos un cambio de paradigma. Si la masculinidad machista está agotada (aunque quedan importantes reductos, no sol...

En vano espero tu palabra.

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  En vano espero tu palabra, escuchar tu voz. En medio del silencio de la noche, en vano espero escuchar tu voz. Cuántos suspiros no ya habrás provocado, cuántas cartas no habré ya escrito, cuántos recuerdos no habré ya olvidado, esperando en vano escuchar tu voz. Pero no, para eso hace falta coraje, valor, decisión...y tú no tienes ninguno. Las estrellas y sus presagios todo habían dispuesto, los signos y la magia los caminos habían abierto, el destino en nuestras manos, dócil, se presentaba, aun así preferiste dudar e instalar la sospecha ahí donde el amor estaba. Todo estuvo dispuesto. La nave levantaba anclas. Pero retiraste las maletas y sólo callas. Bien, bien, ya no me extraña. En vano espero tu palabra. El tiempo pasa y no vuelve, no vengas después diciendo que no lo sabías. No digas que no conoces los designios del Viento, ni los poderosos pasos del Lobo de Aire y Fuego. En vano espero escuchar tu palabra, que te hagas presente, que te adueñes del mom...

El temor a la ternura

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Los hombres viven bajo un código secreto, pero eminentemente explícito. Todos y cada uno de ellos lo conocen, aun cuando nunca haya sido mencionado expresamente, no obstante, sus prescripciones siempre han sido claras. Si, esto es una paradoja a todas luces. Más así es la realidad algunas veces, reta a toda lógica evidente. El código del que hablo es el código de la masculinidad, las reglas para ser hombre. ¿Es que acaso deben seguirse reglas para ser hombre? Por supuesto. Pero es obvio que estas reglas, dada su naturaleza omnipresente y cotidiana, han pasado a formar parte del reino de la costumbre y ya no son percibidas claramente excepto cuando se les rompe, cuando no se les sigue al pie de la letra. Entre las varias reglas que sigue el ser hombre está el ser práctico, ser productivo, generar recursos, las abstracciones demasiado sofisticadas son para los filósofos, que ciertamente tienen de hombre el mero de hecho de gozar de un status especial, por...

Cuando deseamos no desear tanto.

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– Cuando deseamos algo con toda la fuerza de nuestro corazón– dijo mi abuelo, cerrando los ojos negros de lobo, a la luz trémula de esa fogata, como rememorando un evento demasiado amargo o demasiado dulce de su vida, con un aire tan solemne, que contuve yo mismo la respiración y guarde silencio, –Ponemos la vista en ello con tan ardiente fuerza y pujante voluntad, que muy difícilmente volteamos a ver otra cosa en el camino que nos lleva a alcanzar aquello que anhelamos con tanto ahínco, aunque con toda seguridad más nos valiera sí atender a esas señales, pues no pocas veces nos advierten del peligro que nos espera adelante y nos indican cuán temerarios  -o incluso suicidas-, ignoramos o decidimos ignorarlas  por continuar en pos de aquello que con tanta vehemencia adoramos, y que tan cerca sentimos de alcanzar, por lo que, si llegaremos a permitirnos desear prestar atención a auspiciosos designios y señales del camino al arrojarnos en la búsqueda de nuestro tan ansi...

El don de la renuncia

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Cada persona lleva consigo el peso de su propia historia. En cada historia se resaltan diversos sucesos y momentos, se les atribuye un peso singular, que se acumula con otros. Así cada historia se vuelve más pesada con el tiempo. Es un peso insospechado para algunos ingenuos que creyendo que olvidando todo, o dándole la vuelta a la página eliminan el peso de lo sucedido, de lo que dejó en el alma y en el espíritu. Otros, demasiado conscientes de los sucesos, de sus daños o de sus pérdidas, añaden peso a la carga y las historias se vuelven terriblemente pesadas, algunas tan pesadas que sus portadores terminan por sucumbir bajo tan ingentes cargas. Víctimas de su propia historia, sin duda.  Así pues ¿Cómo librarse del peso de su propia historia? ¿Existe modo de aligerar la carga? ¿Debemos cargar con ella casi a título de condena? En las treguas para tomar aliento de la carga, nos surgen estas y otras preguntas al respecto. Por contrario que sea a la idea popular, poc...

Veo nuevas tierras desde el cielo

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Hubo momento para la Batalla y ahora es el momento de la calma. Es el momento del contemplar lo conseguido a base de tan arduo y denodado esfuerzo, de dolor y llanto amargo que lavo todo por dentro, después de tantas dudas, preguntando si las decisiones tomadas habían sido las correctas, dudando de si estaba siguiendo mi propio camino, reprochando por anticipado por resultados que aun no han pasado, ese temor de estarme convirtiendo en lo que estaba combatiendo. ¡Qué impresionante trance ha sido éste! ¡Qué evidentemente claro resulta que sí hubo extravío, pero también reencuentro , con uno, con la vida, con el propio destino. Una dicha inefable, una alegría que solo los que me precedieron pudieran tener idea: el de estar en el lugar desde el que puedo seguir mi camino, desde el que si puedo alcanzar ese sueño. En esta noche clara y fría, después de un día común, recupero el sentido de muchas cosas y me doy cuenta de cuántas cosas fueron perdidas, pero también de que ...

Por siempre serán secretos.

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Fugaz mirada. Afuera todo oscuro. Paisaje velado por la suave oscuridad de un horizonte lluvioso. Aún así hay rastros de luz. ¿Por qué? no lo sé. Calma, deseo el silencio. Apago el río de música en mis oídos. Mirada fugaz, paisaje oscuro. Disfrute infinito, pasión henchido. De nuevo no necesito nada. ¿A quién podría contarle las miles de emociones y pensamientos que vienen desde mi corazón y aterrizan en mi mente al dejarme tocar por la suave oscuridad de una noche lluviosa? Escucho en silencio a la naturaleza, ahí está, sigue viva. Desde la entrada de la cueva puedo ver el horizonte del valle sin luz. La electricidad ha fallado en la villa de los hombres y gracias a ello, se puede ver el paisaje sin luz, pero en la suave oscuridad de la lluvia se pueden adivinar los contornos de las cosas, los árboles, los montes, las casas. Esa oscuridad de ningún modo da miedo. Al contrario. Da calma, da quietud. Invita a dormirse tranquilo, acurrucado por el repiqueteo de esta...

El Viaje del Héroe II - La partida del hogar.

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  Una vez que el insospechado Héroe decide emprender su Viaje, una vez que la Misión le ha sido encomendada y contra toda sensatez y "sentido común" ha aceptado cumplirla, viene el segundo desafío: decir Adiós al Hogar, a lo conocido, a lo seguro y a lo amado. El Viaje del Héroe, así pues, no inicia casi nunca de buen grado, si bien puede empezar con muchas esperanzas, es en sí un momento cargado de ansiedad y sentimientos encontrados. Los héroes genuinos se enfrentarán con una disyuntiva: la necesidad de proteger a sus seres amados con su presencia o la de protegerlos por su ausencia, pues deberán abandonarlo para cumplir la Misión y evitar su pérdida y no tener a nadie que proteger. Fruto de la gravedad de la intución de que se aproxima, en medio del temor y de la duda, Ahí están los héroes que anhelan iniciar el viaje, fruto de del honor y del deber, –pero sobre todo del amor– propio de los que entienden que hay que sacrificar el propio bienestar por ...

Veré tus ojos

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Y veré tus ojos y veré tus anhelos. Veré tus ojos cuando no veas que los veo. Veré cuando con ellos mires al pasado y al futuro, porque lo harás (todos lo hacemos) recordando momentos de tu vida o vislumbrando lo que deseas del porvenir. Veré cuando rías y cuando la nostalgia los cubra, cuando brillen por una travesura o por contemplar sus pasiones realizadas. Veré su seriedad al enunciar una sentencia. Sabré de su veracidad o de su impostura, de su tristeza y su alegría, veré con ello lo que amas de la vida, y sí así ella lo dispone, me veré ahí, en tus ojos. Alejandro de Andúnië

La altura de los tiempos

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 ¿Quién está listo para enfrentar su destino? ¿Qué conocimientos, experiencias, habilidades y talentos poseemos para enfrentar la realidad en que vivimos? ¿Quién está a la altura de sus tiempos? La triste respuesta es que casi nadie. Hoy en día la mayoría de las personas anda despreocupada por el mundo cargando apenas unas cuantas nociones sobre algunas cuestiones básicas, siendo estas nociones incorrectas, imprecisas, confusas o, peor aun, tergiversadas y falsas, y observamos con mayor preocupación que a casi nadie le preocupa el saber si las nociones con las que se explica el mundo son acertadas, (ya sería mucho pedir científicamente probadas). Casi nadie se ocupa de por lo menos hacer pasar sus nociones por un mínimo proceso de racionalidad y confrontación con el conocimiento de otras personas, lo que nos lleva a un peligro inminente: la difusión de verdades a medias causan problemas completos. Guías ciegos llevando a otros ciegos. Nos es sorprendente descubrir que la ...